Página dedicada a mi madre, julio de 2020

Fragmentos dramáticos

SAKYAMUNI

SAKYAMUNI. Cuántas veces, antes de que la verdad tuviera en mí su aurora, ya en el albor de la revelación, cuando el alma en mí presentía la ilusión del mundo, yo le decía, dentro de mi corazón, al Maestro escondido que se acercaba: Déjame aún un momento descansar a la sombra del árbol del olvido, y bañarme en las aguas del río de la apariencia. Suaves son las flores, y falsas; dulce, en la tarde de todos los veranos, el canto tibio de las aves, y ellas son solo apariencia. Es cálido tener padre y madre, tener esposa e hijos, y todo eso sé que no es, en el Todo Inmanente, sino la sombra que el árbol deja en el suelo, y no el suelo en el árbol, no es más que el viento que pasa y olvida, y no el aire por el que pasa ni los árboles en que se mueve, ni las flores cuyo perfume lleva lejos, entre susurros.

SEMICORO. Bodhisattva, todos se ven tentados y al paso de todas las puertas algo pretende que miremos para el lado. Pero el sabio camina sin mirar para el lado, porque a la derecha está la Verdad falsa, y a la Izquierda, la Mentira verdadera; una y otra, hijas del Lado y del Desvío, fruto sombrío del árbol de la Aniquilación.

SEMICORO. Los rayos del sol no son el sol, ni el trigo es el pan que será. Todo, sin embargo, es una misma cosa. Siete son las puertas de la Iniciación, y todas las puertas son la misma Puerta. Siete son los deseos que prenden al hombre a la tierra y a la ilusión, siete las liberaciones; siete, también, las renuncias con las que el alma se libera. Haz que la Muerte guarde los portales de tu Deseo y la Peste caiga sobre las ciudades de tu Ambición. Hijo, las horas regulares miden el tiempo de los hombres, como los deseos y las esperanzas marcan el tiempo de las almas; pero las horas, como los deseos, son frutos del Árbol de la Muerte, al que le damos el nombre de Árbol de la Vida. Bodhisattva, a quien pasa las siete puertas, ¿cómo no le va a doler dejar tanto amor? La madre que veló nuestra infancia, y el padre a quien le confiamos nuestros primeros cuidados, el hermano con el que nos sentábamos a la puerta, la hermana que venía a llamarnos al jardín; la que amamos y fue nuestra esposa, y de quien son hijos nuestros hijos y hermanas las esperanzas que tenemos en su fortaleza y en su sabiduría; nuestros hijos, que son nuestra sombra en la carne, nuestra esperanza hecha Vida – ¿todo esto debemos considerarlo el humo que en el silencio de la tarde deja despacio las cimas de las casas y se pierde en el aire como el vuelo de las aves que no vuelven nunca? Tuvimos amigos, a quienes les dimos esa mitad de nuestra alma que es la confianza, y discípulos que quisieron recibir de nuestra mano la ciencia, esa limosna que no da orgullo a quien la da, y que no hace humilde a quien la recibe. Quisimos que los que eran nuestros compañeros en la vida fueran felices, que los próximos nos amaran como a padres, y que los hombres de nuestra tierra dijeran: él estuvo entre nosotros como la sombra del verano y como el hogar del invierno; él pasó, quedándose en el ejemplo y en nuestro amor. ¿Todo esto, oh Bodhisattva, valdrá tan poco que tendremos que ponerlo al lado como un fardo inútil, o pasar por encima de él como por encima del riachuelo que atraviesa el camino? Somos todo lo que vimos, y somos lo que amamos. Tu madre y tu padre eres tú, tu esposa eres tú, y eres tus propios hijos. Lo que deseaste y lo que amaste es el cuerpo de tu deseo, hecho no de tierra, sino de alma, no del barro de las horas, sino del limo humilde de los afectos. Si tuviéramos que dejar solo lo que no amamos, ¿cómo valdríamos ante el Invisible más que los animales del campo, que huyen de lo que temen y abandonan lo que no quieren? Mata el deseo, y crucifícalo por el amor, para que al tercer día de la Renuncia suba al cielo y se siente a la mano derecha de la Primera Encarnación de lo Invisible. Todos los lazos son cadenas, y prisiones todos los hogares. Sube, Discípulo, la senda estrecha; intenta perderte para encontrarte, abdica de ti para ser tú; entra en la noche para encontrar el día. Todo es lo contrario y la sombra nos cerca. Duérmete a la ilusión del Mundo.

A. Bodhisattva, ahora estás casi al principio y al final del camino (sin fin ni principio). Ya se oyen tus pasos al otro lado del Gran Límite. Breve, sin tiempo en que sea breve, tu bulto sin cuerpo florecerá en la liberación final. La túnica espléndida que hace invisible la Personalidad caerá, oh Señor, sobre tus hombros. ¡Bendito seas tú que por tu gran amor ganaste la Altura y la Redención!

B. Bendito seas, pues llorando cegaste hasta ver, y sufriendo te lanzaste hasta la Cima. ¡Bendito, pues vas a vestir como un manto regio la negación positiva del Universo! ¡Bendito, pues viviste el puro Amor, sin límites ni márgenes, y ahora eres el océano de ti mismo, la hora absoluta de tu compasiva meditación!

A. Tus pies, Bodhisattava, se rasgaron en las piedras de todos los caminos de la piedad, tus manos sangraron con todas las durezas de la misericordia, tus ojos se secaron por haber llorado por todas las angustias, tus oídos no oyeron sino los gemidos. Ahora tu amor llegó al límite de ser el mismo que el Todo sin nombre. Vas a entrar en el sosiego inmenso de ti mismo, absoluto, idéntico a todos los absolutos, persona infinita de todos los universos.

B. ¡Bendito y exaltado seas! Tanto amaste, que hoy eres tú mismo abstracto y divino. Tanto lloraste, que hoy eres la lágrima suprema, la caída misericordiosa y sublime en el abismo impersonal de tu Amor. Tanto deseaste todos tus bienes para los hombres, tanto amaste Todo en todos, tanto bendijiste con auxilio y cariño a todos en Todo, que hoy entrarás en ti por la puerta todas-las-puertas, llegarás a ti por la negación absoluta de ti mismo. ¡Bendito seas!

NIRVANA. Reposa en mi seno, pues tú eres, en mi certeza, lo que alcanzaste en ti. En mi noche no hay oscuridad ni luz, y en mi sosiego no hay descanso ni paz. Duerme por completo tu amor por los demás en mi recompensa sin estrellas.

[SAKYAMUNI]. Mi amor está aún donde lo puse. Donde amé, amo. Donde lloré, aún lloro. Donde consolé, consuelo. ¿Qué será de mí si entrara en la paz, si el mundo no tiene paz? ¿Qué será de mí si entrara en Mí, con toda la Pena fuera de mí y toda la imperfección abandonada como a un hijo? Tu paz suprema es una tentación sin forma; tu recompensa es el sosiego que yo no quiero… ¡No me abras los brazos, oh Nirvana!…

NIRVANA. Suaves son mis brazos de sombra y mis cabellos de olvido – en torno a tu alma absoluta, ellos se envolverán como la Verdad Eterna. Te mecerá sin movimiento, siempre más allá de siempre, mi seno sin fondo ni lugar, y tu sueño será el amor que tuviste, y la bondad que derramaste, y las lágrimas (…) del mundo.

[SAKYAMUNI]. ¡Ay de los que sufren, que aún sufren! ¡Ay de los que gimen, que gimen siempre! ¡Ay de los tristes y de los oprimidos, a los que yo dejaría desamparados en tu noche en la que nada se recuerda – ni los ríos de mi amor ni las arenas de mi cariño! Tú no tienes poder para tentarme. Siete, y dentro de siete, siete veces siete, fueron las tentaciones de mi camino. Me llamaron las cosas de la tierra, con voces de hijo que llaman a la madre. Lloraron por mí como (…) Pasé más allá de todo como el río que fluye hacia el mar y que, si no va por la derecha, es por la izquierda, y va siempre, y el mar lo espera a lo lejos.

[SAKYAMUNI]. ¡Oh ojos de la ciencia, oh Brazos de la Compasión! Encarnaré en mí todo el mal del mundo – el mal pasado y el mal presente y el mal futuro. Así me volveré el Mal Absoluto. Y dado que el mal es el nombre positivo de la Negación, apenas me haya vuelto el Mal Absoluto, me habré vuelto la Nada Absoluta, y, luego, extinguido completamente, muerto del todo, sin pasado en que haya sido, o futuro en el que llegue a ser, o presente mismo en el que sea la misma Nada en la que me haya vuelto. Seré el Único Muerto, la Muerte Toda. Y, fuera de mí, el Ser Puro; una vez que el Universo se haya liberado del mal y de la negación, será Dios en todas las eternidades. 

– Y de ti, oh Sol de Amor, ¿qué será? ¿Podrás escoger la Nada y el Mal y la Muerte solo para ti? ¿Te atreverás con ese sacrificio de la estatura del Infinito? Tú, que te apartaste del Mal, ¿cómo podrás entregarte a él hasta ser su cuerpo? Tú, que negaste la negación, ¿podrás transformarte en ella? ¿Podrás ser Dios con el Cuerpo de la sombra y de la maldad?

– Todo es posible para el Amor. Él, que en su humana forma construye puentes sobre los abismos, y abre caminos desde lo imposible hasta lo imposible, en mí, vuelto absoluto, será el Fuego sin Llama que escala todo el Universo.

B[ODHISATTVA]. La carne de mi cuerpo es el dolor universal, corre por las venas de mi vida la sangre de las lágrimas de los hombres.

N[IRVANA]. Grande es el reposo de mi seno de sueños. Mi noche no tiene el cansancio y la angustia de tener un día después de ella, (oh Venerable) Arhat, mis brazos son de Vida y Olvido…

B[ODHISATTVA]. Grande es el que, no queriendo poseer, tampoco quiere olvidar. Todas las madres son mi madre que llora, todas las hijas son mis hijas que me llaman. Tu puerta abierta está cerrada dentro de mi amor (…), mi ser compasivo se vuelve el ser universal. El manto de mi compasión caerá sobre las cosas y ellas tendrán el reposo de no ver la luz de la ilusión. Yo mismo, por mi gran amor, seré el Nirvana. Tendrán reposo y fin en la carne de mi alma todas las almas que sufren.

N[IRVANA]. Arhat, el río no vuelve a su nacimiento, ni (…)

[SEMICORO]. A. Convertido en la Negación Absoluta, te extinguirás del todo, oh Bodhisattva. La única Nada serás tú. El resto será el Universo, grande y puro, limpio y uno. Tu Muerte será la vida de todo. Convertido en la Diversidad Absoluta, el Abismo Puro, morirás de ti mismo. Y todo será el Nirvana alcanzado, y el Fin [dorado] del Camino. El resto es la nada en la que tú eres la muerte sin ser nada. Tu sacrificio no tiene Dios. Tu Renuncia es un universo – el universo-abismo, el abismo del abismo, la Nada no en sí, sino en Nada.

B. Pero ¿qué será de ti, Señor, cuando sea así? A ti, [el supremo] Bien, por serlo, te tienta el Mal Absoluto. A ti, el Todo, te tienta la Nada. Mira cómo en ese futuro sin tiempo, todo el Universo de los Universos se yergue uno y divino. El mal, convertido en mal absoluto, se convierte en la pura Nada, y así, para siempre desaparece. Tú, Señor, por tu amor sin límite ni premio, te convertiste en la pura Nada para que el mundo pudiera serlo Todo; tú te convertiste en la Única Muerte, la Muerte…

A. Ahora que renunciaste para siempre, que te condenaste eternamente al dolor eterno; ahora que, sin hogar ni siquiera en ti mismo, sin madre siquiera en tu cariño, te arrastras puro de dolor, por el error doloroso del mundo – ahora, ¿qué será de ti, oh Señor de la Compasión? ¿El mundo no sufre aún, aunque lo alivies?, ¿no muere la vida aún, aunque la ames? ¿Tienes algo más que matar en ti para que el mundo viva? Para, no te atrevas con más penas y más dolores. ¿Hay acaso más dolores con los que te atreves? ¿Hay más penas con las que atentes contra ti? Derrama eternamente, hombre eterno, el bálsamo de tu cariño sobre las cosas. Rocío, ablanda con brillantes el verdor matutino de las hierbas, y con luces de sol, ahora, limpia la superficie nítida de las flores. Corre, suave susurro, en los ríos hacia todos los mares.(1) Renunciaste a la vida personal, oh Bodhisattva, y renunciaste a la vida impersonal. ¿Qué otras dignidades sacrificas?

– Renunciaré ahora a toda la Vida, moriré del todo en el mundo. ¿Qué vale esa frase sin lugar que llena de sombra y de miedo los innumerables ojos del mundo?

– Señor, vas a ser todos los crímenes, todos los vicios, todos los males, Señor, vas a ser todas las cadenas y todos los apresadores. ¿Cómo puedes querer ser el Mal, cómo puedes querer ser la limitación?

– Vuelto uno con el mal, con la imperfección y con la pena, se harán impersonales en mí. Y el mundo dividido y diverso, el universo múltiple y sucesivo, vuelto impersonal en mí, dejará de estar dividido para ser uno, dejará de ser imperfecto para ser la Perfección Suprema.

– Y tú, Señor, ¿qué serás?

– Convertido en el Puro Mal, en el Puro Imperfecto, dejaré de ser del todo. Se encarnará en Mí la Nada Absoluta, y yo, vuelto el Abstracto (…)

[CORO]. Benditos sean los prados, porque no serán ya los prados, y los bosques porque ya no serán los bosques, y el curso de los ríos, porque ya no serán de los ríos, ni serán cursos. Todo será como era, la Perfección.

– EL SER SIN SER – Solo yo soy. Todo es uno y todo no es uno. Nada es y todo es. Y todo esto es nada. Solo yo soy.

      Más allá de todo está todo, y a este lado de nada, nada. Solo yo soy.
    Todo es el ser, y todo es el no ser. Solo yo soy.
    Sin ser ni no ser, solo yo soy.

[CORO]. Todo este futuro sin tiempo es mi pasado. Solo yo soy. ¡Por siempre de siempre, en un lugar sin espacio, en un futuro sin tiempo, Señor!

2.º ¿Quién sabe si él, convertido en Nada, no fue un Todo para otro Dios de quien este sea la diferencia o el sueño? ¿Quién sabe si él no es Todo por haber muerto (para) Todo?

Fin

Brilla eternamente en el tiempo, astro del mundo en que brillas. Volad sin fin ni cansancio, aves de la tierra de la que sois aves.

[CORO] ¡Cantad en los árboles de los caminos, oh aves que consoláis el oído de los tristes! ¡Corred dulcemente a la sombra, oh fuentes! ¡Dormid tranquilas en la calmada arena, oh fieras ahora en sosiego! ¡Dadles a todos los vientos vuestra alegría, cantad la victoria del amor en todas las brisas! ¡Murió para su vida el Salvador del Mundo!

Para Él no habrá nada. ¡Solo para Él no habrá nada! Todo lo que sufrió será consolado en esta hora sin tiempo. Todo lo que hizo mal ahora pasará a no haber sido hecho nunca. ¡Todo lo injusto que sufrió, he aquí que hoy ya no lo sufre, y ya no sabe qué era el sufrimiento! ¡Solo Él, el Corazón Amante del Universo, se ha vuelto la Sombra y el Apagamiento! Solo Él va a olvidarse de todo, llevando en su seno nocturno todo el mal que en él concibió para alivio y descanso del Mundo. Solo Él desaparece, solo Él es nada. El propio amor a sí mismo acabará, porque Él acabará. No hay recompensa para Él, porque él llega ahora, en un triunfo mayor que el de los dioses, a no ser nada, a no haber sido nunca nada. A través del Sufrimiento Absoluto Él entra en la Muerte sin rescate.

¡El Mundo es libre! ¡El Mundo es Dios! ¡Las cosas renacen extemporáneas y divinas!

Amanecen en Dios todas las luces, acceden a Dios todas las Sombras, todos los espacios son Dios.

Las flores se abren en Dios, cada árbol es una divinidad, todos ellos, cada hoja es Dios Todo.

¡Este es el Mundo! ¡Este es el Mundo! ¡Nunca hubo tiempo ni espacio! ¡Nunca hubo alegría ni dolor!

Lo que era bueno es hoy el Bien. Lo que era dulce y humano en la imperfección es hoy la Perfección.

Todo lo que era de pronto división (?) no existe, y nunca existió (súbitamente nunca existió).

¡Lo que se perdió nunca se había perdido!

Las pequeñas ternuras son grandes hoy con el calor de las pequeñas. Los afectos de la tierra son hoy del Cielo en el que la tierra entera está. Todos los hijos están con todas las madres, nada sobra, nada limita. Todo es todo en Dios.

[CORO] Acabó el amor, porque nada se busca, al haberse encontrado todo. Lo que era amado por ser pequeño continúa siendo amado por ser pequeño, pero es grande. Lo que era amado por ser humano continúa siendo amado por ser humano, pero es divino. Lo que era amado por ser imperfecto continúa siendo amado por ser imperfecto, pero es perfecto. Todo tiene lo que tenía de hermoso y, además, a Dios. Todo está liberado. Nada era en vano.

 

(1) Las tres renuncias de Sakyamuni:
a) la renuncia a la vida terrena, a la vida de las emociones, la renuncia a la vida de la personalidad.
b) la renuncia a la vida nirvánica, el rechazo a vestir la túnica de NirmanaKaya.
c) la renuncia a la vida impersonal, a la vida pura y grande, para volverse humano e interior a las cosas del mundo, agotando a través de sí todo el mal que en el mundo existe.

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