Página dedicada a mi madre, julio de 2020

2. Chāndogya-upanishad, III y VIII

III, 14, 1. El hombre seguramente está hecho de /querer/ deseo. Tal ha sido el /querer/ deseo de la persona en este mundo, tal es ella en el momento en que se va.

III, 14, 3-4. Este ātman mío que está en mi corazón es más pequeño que un grano de arroz, que un grano de cebada, que un grano de mostaza, que un grano de mijo, que la semilla de un grano de mijo; este ātman mío que está en mi corazón es más grande que la tierra, más grande que el espacio, más grande que todos los mundos.

(N.B. Aquí ātman designa /al alma/ al yo, como muestra la expresión “este ātman mío.”)

Poseyendo toda actividad, todo deseo, todo olor, todo sabor, /todo lo que es/ toda la realidad, sin palabras, sin inclinación, este ātman mío que está en mi corazón es Brahma. Quien se dice: “al irme de aquí, iré a reunirme con él”, para ese no hay incertidumbre.

VIII, 1, 1-6. En esta ciudadela de Brahma (i.e. el cuerpo) un pequeño loto forma una morada; en el interior hay un pequeño espacio. Lo que está /dentro/ ahí, hay que buscarlo, es eso lo que hay que desear saber.

Si decimos: “En esta ciudadela de Brahma un pequeño loto forma una morada; en el interior hay un pequeño espacio. ¿Qué hay ahí /dentro/ que haya que /conocer desear/ buscar, qué hay que haya que desear saber?”

Diremos: “Ese espacio es tan grande como este espacio dentro del corazón. Uno y otro espacio contienen en sí reunidos el cielo y la tierra, el aire y el fuego, el sol y la luna, el relámpago y las constelaciones, lo que es /del mundo/ de aquí abajo y lo que no lo es. /Todo está reunido ahí/ Ese todo está concentrado ahí.»

Si decimos: “Si, en esta ciudadela de Brahma, este todo se ha concentrado, y todos los seres, y todos los deseos, cuando /la edad/ la vejez lo alcanza, cuando perece, ¿qué subsiste?”

Es necesario decir: “Ella no se gasta con su desgaste, no se mata con su destrucción. Es la verdadera ciudadela de Brahma. Todos los deseos se han concentrado ahí. Es el ātman el que ha destruido el mal, que está lejos de la vejez, lejos de la muerte, lejos del sufrimiento, lejos del hambre, que no tiene sed, cuyos deseos todos son realidad, /que se representa la realidad/ cuya intención es la realidad.»

Quienes pasan por aquí abajo sin haber descubierto el ātman y los deseos que son realidad, esos en todos los mundos son impotentes en sus deseos. Quienes, pasando por aquí abajo, han descubierto el ātman y sus deseos que son realidades, esos en todos los mundos cumplen sus deseos.

VIII, 2, 1. Si es el mundo de los padres lo que desea, por la intención los padres surgen. Habiendo obtenido el mundo de los padres, es grande.

VIII, 2 2-9 (Resumen:) Si es el mundo de las madres, etc. Si es el mundo de los hermanos, etc. Si es el mundo de las hermanas, etc. Si es el mundo de los amigos, etc. Si es el mundo de los perfumes y de las guirnaldas, etc. Si es el mundo de los alimentos y de la bebida, etc. Si es el mundo de los cantos y de la música, etc. Si es el mundo de las mujeres, etc.

En fin, lo que quiera que se ponga a desear, cualquier deseo que desee, con la intención surge. Habiendo obtenido eso, es grande.

VIII, 3, 1-2. Esos deseos, que son realidades, lo falso los vela; de esas realidades reales lo falso es el velo. Por ejemplo, si uno de los nuestros está muerto, no se nos concede ya verlo.

Pero todos los nuestros, vivos o muertos, y todas las demás cosas que deseamos y que no agarramos, todo eso, nosotros lo encontraremos yendo a ese lugar donde están los deseos que son realidad y que lo falso vela. Como quienes, ignorando el lugar de un depósito de oro escondido, pasan y pasan por encima y no lo encuentran, así todas las criaturas de este mundo, día tras día, caminan y no encuentran este mundo de Brahma; lo falso los obstaculiza.

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