Página dedicada a mi madre, julio de 2020

                 TERCERA FUGA
                     (a dos voces)

Me elevo como en un jardín ameno
el agua que brota;
que en un tiempo, en un tiempo más sereno,
me gustó.

El sol juega entre las gotas, y el viento
las esparce en torno;
mas fue el placer, el placer ya apagado
de un día.

Florezco como en el verde abril un prado
junto a un arroyo.
Quien sabe que el mundo es solo un velado
matadero,

¿cómo puede alegrarse en prados verdes
en el breve abril?
Si tú te pierdes en un ciego dolor,
y vil,

por ti me vestiré con trajes negros,
y estaré triste.
Mi tristeza no hará en tu perjuicio
conquistas.

Escucha, Eco gentil, la verdad escucha
que viene detrás,
que viene dentro de todo pensamiento mío
más sombrío.

Yo sé que la vida, más allá del dolor,

es más que un bien.
Las angustias, entonces, el furor, las penas
diré;

pues soy tu Eco, y el secreto
de tu paz está en mí.
De tu pensamiento te repito
cuanto callas.

 

 

 

               CUARTA FUGA
                 (a dos voces)

Bajo el techo azul hay una sala
maravillosa para quienes vivimos el mundo.
Mirándola, en los corazones, la esperanza
y la fe renacen. Desde una profunda

cárcel escucho. Todo brilla en ella,
nuevo y antiguo: cada vida prosigue
alegre su camino, y a otra cosa no atiende
que a ser cual se te muestra. El destino

fue ciego y sordo: yo en una celda
me encerré, en la que uno a otro tortura
con odio y con desprecio. ¿Y quién te impide
salir de ella?, ¿quién, gozar con nosotros la clara

luz del día? Oh, tú, que muy bien sabes
formarte del mundo una hermosa visión,
¿te ha dolido tu mismo ser? ¡Oh, mucho,
oh, más de cuanto es imaginable!

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